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lunes, 19 de noviembre de 2012


¿PARA QUÉ REPETIR?


¡Bendita rutina! Repetir cada día, sin necesidad de pensar, aquellas acciones que nos solucionan nuestro quehacer cotidiano. Imaginaos por un instante que, cada mañana, tuviéramos que planear el día entero, detalle a detalle, ideando novedades hasta para el mínimo pormenor, debutando cada día en centenas de actividades.  La vida sería ¡inabordable!

Como toda regla, esto tiene su excepción: siempre habrá algunas vivencias que, una vez experimentadas una primera vez ¿para qué repetirlas?

Si te lanzaste una vez a hacer puenting ¿para que tirarte una segunda ocasión?
Si viste el cometa Halley ¿querrías ser otro Matusalem, sólo para verlo otra vez?
¿Para qué volver a pagar una entrada de cine por ver de nuevo que el niño de El Sexto Sentido veía muertos porque él también estaba muerto?
¿Volver a venir al mundo para escuchar de nuevo a tu padre decir "el pobrecito, se parece a su madre..."?
Y...¿morir dos veces?....
Valladolid (España), 1802. El soldado Mariano Coronado había sido condenado por la justicia a la horca, como reo de homicidio y robo.
 Fijada la fecha para la ejecución de la pena, el verdugo asignado procedió a realizar su trabajo y ahorcó al condenado.

Como era costumbre, las monjitas de la Caridad procedieron a retirar el cuerpo del ajusticiado pero, cuando iban camino de darle sepultura, Mariano movió una mano; seguía en el mundo de los vivos.
Las religiosas, ante tan insólita e inesperada situación, se preguntaron si debían devolverlo a la justicia: ¿Deberían ahorcarlo una segunda vez?

El Tribunal estudió la cuestión y, para la fortuna del soldado Coronado, resultó ser una de esos supuestos que, una vez experimentados ¿Para qué repetir?
Condenado a la horca... ¿Se le había ahorcado? Se le había ahorcado. Pena cumplida.
 ¿Para qué repetir? ¿No estaba muerto? ¡Menuda suerte!

Como muchas historias, ésta tiene sus daños colaterales; alguien ha de "pagar el pato"y aquí, la factura, se la pasaron el verdugo, que fué procesado por impericia en su trabajo. Pero, para redondear el final feliz de esta rocambolesca historia, el juez entendió que su delicada tarea había sido efectuada con la debida diligencia y hubiera tenido el resultado deseado de no haber sido por la rapidez de los asistentes en dar por terminado el acto y bajar del cadalso al ejecutado.

Experiencias de este tipo .. ¿Para que repetir?  ¿No estáis de acuerdo?

¡FELIZ LUNES Y FELIZ SEMANA!

"No hay una segunda oportunidad para una primera impresión" . Oscar Wilde.

"Casarse por segunda vez es el triunfo de la esperanza sobre la experiencia".  Samuel Johnson.