MENTIRAS QUE SE HACEN BOLA
Para mentir hay que servir: a los que no servimos el sufrimiento nos puede. Además, aquellos que mienten por deporte, -algunos CASI tan maestros como Rafa Nadal lo es en el tenis-, siempre corren un inquietante riesgo: el de caer en esa mentira que se hace bola.
Si, bola; como la de nieve de los dibujos animados. Esa que al llegar al final del terraplén siempre explota. O como la de carne de la comida de los niños, que van acumulando más y más dentro de la mejilla hasta que su madre se da cuenta y, llegados a ese punto, sólo queda un remedio: escupir.
Si, ese tipo de mentira o la escupes, o te explota.
¡Voilà un ejemplo!
Barcelona. 1976. En plena transición política el historiador (Universidad Autónoma de Barcelona) Enric Marco Batlle, -nacido en Barcelona en 1921-, decidió difundir la dura experiencia sufrida en los campos de concentración nazis. Para ello, comenzó a dar conferencias en las que relataba su dura experiencia en el campo nazi Flossenbürg, durante los terribles años en los que había permanecido confinado como prisionero, tras haber sido arrestado por el régimen nazi en Francia, por colaboracionista.
La difusión de sus experiencias como superviviente del exterminio nazi fue cada vez mayor: impartió charlas y conferencias en centros educativos y apareció en múltiples programas televisivos. Cada vez más celebrada su presencia en eventos, fue condecorado por el gobierno catalán (cruz de San Jordi). Asimismo, fue nombrado Secretario, y después Presidente, de la Asociación Amical de Mauthausen.
El 27 de enero de 2005, en un acto conmemorativo de las víctimas del holocausto y de los crímenes contra la humanidad, Marco compareció ante el mismísimo parlamento español, donde pronunció un discurso de tintes tan sentidos y cargados de drama que puso a algunos padres de la Patria en el umbral de las lágrimas.
El 27 de enero de 2005, en un acto conmemorativo de las víctimas del holocausto y de los crímenes contra la humanidad, Marco compareció ante el mismísimo parlamento español, donde pronunció un discurso de tintes tan sentidos y cargados de drama que puso a algunos padres de la Patria en el umbral de las lágrimas.
En Mayo de 2005, teniendo Enric Marco programada su participación principal en las conmemoraciones de la liberación del campo de concentración de Mauthausen-Gusen (en Austria) (ante el presidente del gobierno español y el canciller austriaco), un colega suyo historiador, Benito Bermejo, hizo público un informe en el que revelaba toda la verdad: Enric Marco era un farsante y las experiencias personales que había relatado durante todos esos años carecían absolutamente de veracidad. Marco era un impostor, nunca había pisado un campo de concentración. Cierto era que había viajado a Alemania pero simplemente trabajó como obrero voluntario enviado por España, junto a varios cientos más de españoles, para colaborar con la industria bélica alemana y, posteriormente, fue reenviado a España, donde había permanecido a partir de entonces. 48 horas antes del acto conmemorativo hubo de renunciar a su intervención y asistencia en el evento de Austria y regresó a España pretextando sentirse indispuesto.
Hubo de reconocer las mentiras en rueda de prensa y, por supuesto, dimitir de sus cargos en la Asociación Amical de Mauthausen y devolver la medalla de San Jordi.
Hubo de reconocer las mentiras en rueda de prensa y, por supuesto, dimitir de sus cargos en la Asociación Amical de Mauthausen y devolver la medalla de San Jordi.
Descubierta la mentira Marcó indicó: "Mentí porque me escuchaban más y así mi trabajo divulgativo era más eficaz"..... "nadie puede decir si mi sufrimiento era menor que el de los deportados"
¡FELIZ LUNES Y FELIZ SEMANA!
"No me gustan las entrevistas porque siempre tengo dificultades para acordarme de las mentiras que conté en la última".
Rocío Jurado
"El que busca la verdad, corre el riesgo de encontrarla."
"El que busca la verdad, corre el riesgo de encontrarla."
Manuel Vicent
"Si dices la verdad, no tendrás que acordarte de nada".
Mark Twain

