DE MANTEQUILLA

Parece, no obstante, que vuelven estos aguaceros y hay, de nuevo, quien aboga por rescatar piezas del baúl vintage. Devanan sobre la conveniencia de prohibir otra vez -casi cien años después-, los requiebros callejeros y aplicar sanción a todo tipo de ellos, por considerarlos vejatorios y humillantes, silenciando así la boca de espontáneos al volante de un trailer, entre ladrillo y ladrillo, y los galanteos de poetas callejeros.
Pues, respetuosa con la ley, aprovecho este momento de sol, antes de que empiece a arreciar la tormenta, y les dedico dos, aún legales: quien fuera bizco para verlos dos veces; Dios debe estar distraído, porque los ángeles se le están escapando.
Sin olvidar nunca, claro está, ese famoso y dulce dicho de vayan por la sombra...

Esto le acarreó la servidumbre de tener que evitar, o incluso huir, de cualquier fuente de calor que pudiera derretir su delicado cuerpo.

Así, jamás se sentaba cerca de una chimenea u hoguera y caminaba siempre como la gente agraciada: por la sombra.
Y ocurrió que un día esa curiosa y aparentemente inocua paranoia le abocó directamente a la muerte. Era un día de intenso calor y, agobiado Gaspar por el peligro de derretimiento, se tiró de cabeza a un pozo y, haciendo bueno el dicho "salir de Málaga para meterse en Malagón", no se derritió pero se ahogó.
¡FELIZ LUNES, FELIZ SEMANA Y FELIZ VERANO!
"Quien sabe adular sabe calumniar"
Napoleón Bonaparte